The Episcopal Church Welcomes You
Site Map · Questions
Our Bishop
· Biography
· In the News

Spreading
· Sermons & Addresses
· Statements & Articles
· Video & Audio

Chief
· Role & Oversight
· Past Presiding Bishops

Photo
Contact
Send to a Friend
‹‹ Return
Reunión del Clero, Diócesis del Sudoeste de Florida

by S. E. Rvma. Katharine Jefferts Schori
11/7/2008
 

La mayor parte de las cartas que recibo no son respuestas a las mías. La gente me envía libros, quejas sobre una variedad de asuntos y otros me dan consejos. De vez en cuando alguien escribe para decirme “gracias.” Yo quiero tratar al paquete diario del correo en la misma forma en que Jesús sugiere a los 70, diciendo a cada carta y a su autor “paz” antes de tratar de imaginarme que clase de respuesta es necesaria. En casi en todas las oportunidades hay oportunidad para bendecir lo que llega, sin tener en cuenta el estado de ánimo de quien ha hecho el envío. La única excepción real es con aquellos que me envían declaraciones, como, por ejemplo, con una docena de páginas escritas a un solo espacio y enviadas a 50 o 100 de sus amigos más íntimos. A veces la mejor respuesta es no responder, dejar que la paz fluya y no preocuparme si la paz permanecerá allí o no.

La clase de tarea pastoral que ustedes y yo cumplimos diariamente es como el correo: nunca sabemos quien puede aparecer en la puerta de la oficina o a quién vamos a encontrar en la cama de un hospital aunque originalmente nos hubiéramos dispuesto a visitar a un miembro de la Liga del Altar o a un Guardián Menor. Se supone que ustedes y yo estemos dispuestos a encontrar la imagen de Cristo pero también listos para responder si se trata la abuelita a quien el lobo había reemplazado en el cuento de Caperucita Roja, el verdadero lobo vestido como un cordero.

Hoy celebramos la fiesta de Wilibrodo, quien dedicó bastante tiempo a tratar con ovejas y lobos. Él fue un monje inglés enviado como misionero a Frisia. Comenzó un monasterio benedictino en Echternach, en lo que hoy en día es Luxemburgo. Tal vez es el carisma benedictino es saber asentarse y recibir a quien llegue, dar la bienvenida a cualquier visitante como la imagen de Cristo y a estar listo y ser valiente para expulsar al lobo cuando comience a tener hambre. Wilibrodo tuvo problemas con los reyes de Frisia, pues no tenían muchos deseos de que él estuviera en sus tierras, y cuando la situación se complicó, simplemente sacudió sus sandalias y se viajó a Dinamarca o Alemania para continuar provisionalmente allí su tarea evangélica.

Wilibrodo también fue el primer Arzobispo de Utrecht, en lo que hoy en día es Holanda. Yo conozco al actual Arzobispo de Utrecht, Joris Vercammen, bastante bien. Él es el obispo número 83 en el cargo y es el Primado de la Iglesia Veterocatólica de los Países Bajos. La historia de los veterocatólicos es fascinante y es una que los episcopales deberían conocer mejor, puesto que estamos en plena comunión con ellos. Los veterocatólicos fueron católicos romanos hasta que el Obispo de Roma decidió que necesitaba ejercer autoridad diocesana fuera de la ciudad de Roma. En Utrecht el problema se agudizó en 1723. En otras diócesis neerlandesas el problema se produjo algunas décadas más tarde y también en Suiza, Alemania, Austria y Polonia, y fue el resultado de la declaración emitida en 1870 por el primer Concilio Vaticano diciendo que el papa era infalible y tenía jurisdicción suprema. Yo espero que ustedes noten los paralelos con la situación en Inglaterra a principios del 1500 y, tal vez, en este siglo con la Iglesia Episcopal. Cuando un obispo intenta ejercer jurisdicción fuera de su propia sede tiende a causar problemas con el pueblo local. Se comienza a parecer como un lobo en ropa de cordero.

Los veterocatólicos dijeron a Roma: “Quédense en casa; vamos a elegir nuestros propios obispos; muchas gracias,” y consiguieron que Dominique M. Varlet, desafortunadamente titulado Obispo de Babilonia para la consagración. Roma respondió excomulgándolos. Los veterocatólicos recordaron que ellos ya tenían un pastor, el que es pastor de todos nosotros, y que la tradición católica siempre sostuvo que un obispo local conocería mejor las ovejas y los lobos de su área que un arzobispo muy lejano. Con el pasar del tiempo los veterocatólicos han desarrollado relaciones ecuménicas con Roma y buscado formas de mantenerse relacionados pero que no obliguen a una parte a ceder su autoridad a otra. Ellos continúan buscando una relación similar a entrar a una comunidad para comer y beber lo que se encuentra localmente, sanar a los enfermos y decir "ciertamente aquí hay buenas nuevas."

La reunión de los veterocatólicos se llama Unión de Utrecht y es el equivalente de nuestra Comunión Anglicana. La liturgia y teología veterocatólica sería reconocible para la mayoría de los anglicanos y, en verdad, desde los 1930 hemos acordado que los miembros de una comunión pueden participar en los sacramentos de la otra pero que no tenemos que aceptar todos los detalles de la doctrina o práctica litúrgica de la otra parte. En nuestras relaciones nos ha sido posible afirmar que nos podemos dar la paz mutuamente y esperar ser bendecidos y que al hacerlo, el Reino de Dios se ha acercado.

Es un modelo de relación ecuménica que en estos momentos puede ser instructivo para la Comunión Anglicana, particularmente porque nos ha sido posible decir que no tenemos que estar de acuerdo en cada detalle para reconocer al otro como un católico y mantenernos en relación. Pero para llegar a esta situación nos demandará que podamos bendecirnos unos a otros con la paz, esa paz que nosotros sabemos ya mora en nosotros.

Ya sea que la influencia inicial de Wilibrodo o el carácter benedictino de su ministerio, la sede de Utrecht se ha visto bendecida por el deseo de ser católica y el sentido de la bendición de los dones de su propio contexto. Los obreros que fueron a la cosecha deben estar dispuestos a recibir y bendecir a quien se presente, pero sentirse confiados de la bendición que ya tienen. Usted no puede compartir la paz a menos que la haya experimentado. Esta humilde certidumbre es el fundamento de la evangelización eficaz.

Hablemos sobre el evangelismo abierto, especialmente en cuanto representa dar la paz donde quiera que vayamos. Sin tener importancia por quién usted votó el martes, hemos entrado en una nueva época. Como nación hemos determinado que vamos a vivir en una forma que expresa que la paz y las bendiciones son para todas las razas. Ya sea que usted concuerde con su visión política o no, Barak Obama es una señal externa y visible para los estadounidenses y para todo el mundo que vamos a superar la política basada en la raza o en la religión. El mundo ha escuchado esto como un anuncio de paz. Algunas cartas del miércoles fueron sobre este tema y llegaron de lugares diferentes como Inglaterra o Venezuela. Ayer se publicó un aviso de página completa en el periódico New York Times donde el Sheik Ras al Khaimah, de los Emiratos Árabes Unidos dijo lo mismo. Tal vez no durará, pero la elección ha sido escuchada como diciendo “la paz sea con ustedes.”

Ustedes recordarán que el mundo nos dijo lo mismo después del 11 de septiembre. El mundo nos ofreció paz y afecto como resultado de la muerte y destrucción. Siete años más tarde esta elección ha sido recibida como nuestra respuesta a aquella bendición. Nuestra tarea es evitar desperdiciar la oportunidad y ni rechazar o idolatrar al mensajero. Usted puede haber considerado los resultados de esta elección como una carta perturbadora o una carta de agradecimiento. La tarea es la misma: bendecir el encuentro y la oportunidad. Reciba esta noticia como una oportunidad para la evangelización, para sanar a los enfermos y heridos, para cuidar al rebaño del lobo y de esta forma, en verdad, el Reino de Dios se habrá acercado a nosotros.

Corrections to this Article